thumb do blog Renato Cardoso
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Juan 2: Él hablaba de Su cuerpo

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Uno de los principales acontecimientos del capítulo 2 del Evangelio de Juan fue la actitud de Jesús al ver cómo los religiosos y el pueblo trataban el templo. El lugar, que debería ser un punto de encuentro entre las personas y Dios, se había transformado en un verdadero centro comercial
de la fe. Había casas de cambio, venta de animales para sacrificios… ¡un verdadero desorden!

Lleno de celo, con el fuego del respeto que tenía por la casa de Su Padre ardiendo dentro de Sí, Jesús expulsó de allí a los aprovechadores. Cuando le preguntaron quién le había dado el derecho de hacer aquello, Él respondió de forma enigmática: «Destruid este templo, y en tres días lo levantaré». Él se refería a Su propio cuerpo, profetizando lo que sucedería con Él en Su muerte y resurrección al tercer día.

Lo interesante es que Él relacionó el templo con Su cuerpo, así como el apóstol Pablo declaró más tarde acerca de nuestro cuerpo:

¿O no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?

1 Corintios 6:19

El templo de la época de Jesús fue construido por Herodes, un hombre vil e incrédulo, motivado por intereses políticos. Los fariseos y líderes religiosos lo utilizaban como su fuente de poder y de lucro. Ya no existía allí la espiritualidad que había estado presente en el primer templo, construido por Salomón.

Aun así, Jesús demostró gran celo y respeto por aquel lugar. Y si Él se preocupaba tanto por un templo de piedras, ¡imagínese cuánto más se preocupa por lo que hacemos con nuestro propio cuerpo, creado por Sus propias manos!

Ser de Dios exige que tengamos celo por nuestro cuerpo, reconociéndolo como templo del Espíritu de Dios. Por ejemplo:

  • No destruyéndolo con vicios.
  • No marcándolo con tatuajes.*
  • No entregándolo a las inmoralidades sexuales.
  • No practicando la glotonería (que perjudica la salud).
  • No exponiéndolo de manera sensual.•
  • No siendo descuidados con la salud, permitiendo que quede vulnerable a enfermedades.

Nuestro cuerpo aquí en la Tierra es el punto de encuentroentre nosotros y Dios. También es un canal para que aquellos que aún no conocen a Dios puedan tener contacto con Él, pues quien mira a los que son de Dios debe ver a Dios en ellos.

¿Cómo ha tratado usted el templo del Espíritu Santo, que es su cuerpo?

*Si usted nunca se ha hecho un tatuaje, continúe así. Si ya se hizo uno y puede removerlo, muy bien. Si no, siga adelante y no se haga más ni lo esté exhibiendo como si todavía se enorgulleciera de él. (Si es para mostrarlo, que sea como testimonio). Dios es capaz de ver más allá de su piel.