thumb do blog Renato Cardoso
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Juan 16: No se olvide de la mujer embarazada

Imagem de capa - Juan 16: No se olvide de la mujer embarazada

Sepa cómo participar del propósito de Juan.

² …mi nombre; y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros,
²⁷ pues el Padre mismo os ama, porque vosotros me habéis amado y habéis creído que yo salí del Padre.

²⁸ Salí del Padre y he venido al mundo; de nuevo, dejo el mundo y voy al Padre.

²⁹ Sus discípulos le dijeron: He aquí ahora hablas claramente y no usas lenguaje figurado.

³⁰ Ahora entendemos que tú sabes todas las cosas, y no necesitas que nadie te pregunte; por esto creemos que tú viniste de Dios.

³¹ Jesús les respondió: ¿Ahora creéis?

³² Mirad, la hora viene, y ha llegado, en que seréis esparcidos, cada uno por su lado, y me dejaréis solo; y sin embargo no estoy solo, porque el Padre está conmigo.

³³ Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tenéis tribulación; pero confiad, yo he vencido al mundo.

NO SE OLVIDE DE LA MUJER EMBARAZADA

Aún bajo la luna llena, en el huerto de los Olivos, Jesús continuó consolando a los discípulos y preparándolos para los tiempos difíciles que estaban a punto de comenzar. Y no era para menos. Los discípulos lo habían dejado todo para seguirlo: trabajo, familia, amigos… Su esperanza era una victoria triunfante del Mesías sobre los enemigos de Dios y la restauración de Israel del yugo romano.

En lugar de eso, verían a su Maestro ser arrestado, maltratado, condenado y crucificado como si no tuviera ningún poder. Y sus nombres serían incluidos en la lista negra de los judíos y de los romanos. Se volverían odiados y perseguidos como el propio Maestro. Tendrían que entender finalmente que el Reino que Jesús vino a establecer no era político, sino espiritual.

Por lo tanto, realmente necesitaban ánimo.

¿Cómo les ofreció Jesús ese valor? Utilizando el contraste. Permítame explicarlo mejor.

Las palabras de Jesús en este capítulo están llenas de contrastes, para ilustrar que algo doloroso, malo y triste tiene que ocurrir para que luego suceda algo mucho mejor:

  • Si Yo no me voy, el Consolador (Espíritu Santo) no vendrá.
  • Dentro de poco, ustedes ya no me verán; pero poco después, me verán nuevamente.
  • Ustedes llorarán y se entristecerán, y las personas del mundo se alegrarán; pero su tristeza se convertirá en alegría.
  • En el mundo tendrán aflicción; pero tengan ánimo y sean valientes, porque Yo he vencido al mundo.

Para ilustrar esta gran lección, Jesús usó el ejemplo de la mujer embarazada:

Cuando la mujer está para dar a luz, tiene aflicción, porque ha llegado su hora; pero cuando da a luz al niño, ya no se acuerda de la angustia, por el gozo de que un niño haya nacido en el mundo.

Juan 16:21

Aquí está el gran secreto de la fe y del éxito, en una palabra: sacrificio. No hay manera de alcanzar algo muy bueno, una gran alegría, sin renunciar a algo a cambio.

El propio Señor Jesús estaba pasando por ese mismo proceso: ser sacrificado para alcanzar la salvación de todos los que creyeran en Él. Ni siquiera Él pudo escapar de esta ley fija para el éxito.

Por eso, en este capítulo, intentó grabar esta verdad en el corazón de los discípulos: «Ustedes pasarán por malos
momentos, días difíciles, pero si perseveran y no pierden la fe en Mí, el Espíritu Santo los guiará a la victoria».

Estas palabras son tan verdaderas para nosotros hoy como lo fueron para ellos allí en Getsemaní. Tal vez usted esté disfrutando del éxito que pagó con sacrificio. O quizá esté en medio del sacrificio, luchando para alcanzar el éxito. ¡Ánimo! ¡Fuerza! No desista en medio del dolor.

Perdedor. Vencedor.

El dolor es inevitable. La diferencia está en lo que usted hace con él: su tumba o su resurrección.