thumb do blog Renato Cardoso
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EVANGELIO DE LA MODA vs. EVANGELIO DEL MODO de Dios

Cuando la vanidad se mezcla con la fe y pone en riesgo la Salvación

Quiero que reflexiones conmigo: ¿has vivido el evangelio de la moda o el evangelio del modo de Dios?

Aunque algunos intenten mezclar los dos, ambos son completamente diferentes. La diferencia no está en la apariencia, sino en la intención.

Cuando la moda invade la fe

Ante todo, no estoy hablando de vestirse bien o arreglarse con decencia. Ese no es el problema. La cuestión es la vanidad que hay detrás de la moda: esa necesidad de impresionar y mejorar la propia imagen delante de los demás.

La moda solo existe porque hay público. Depende de la percepción ajena. Y cuando esa mentalidad entra en la vida espiritual, nace el “evangelio de la moda”: hacer el bien para ser visto, ayudar para ser reconocido, servir para ser aplaudido.

Eso fue lo que el Señor Jesús advirtió en el Evangelio de Mateo, capítulo 6. Enseñó que quien da limosna para ser visto ya recibió su recompensa — el reconocimiento humano — y, por lo tanto, pierde la recompensa que viene de Dios.

La mano que da no puede cobrar

Jesús también dijo que la mano izquierda no debe saber lo que hace la derecha. Es decir, no se puede dar esperando algo a cambio.

Esa es la tendencia natural del ser humano: ayudar y, después, pensar: “me debes una”. Pero el modo de Dios es diferente. Él nos enseña a dar sin esperar nada a cambio, confiando en que el Padre, que ve en lo secreto, recompensa en público.

La recompensa de Dios no se compara con el aplauso de los hombres.

El evangelio que salva no es cómodo

Ahora presta atención: el evangelio de Dios no fue anunciado para agradarnos, sino para salvarnos.

Y la salvación implica sacrificio, renuncia y, muchas veces, dolor. En la Epístola a los Romanos, el apóstol Pablo habla de presentar el cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios — un culto racional, no emocional.

El evangelio debe agradar a Dios, no a las personas.

En el sermón de las bienaventuranzas, registrado en el Evangelio de Mateo, Jesús llamó bienaventurados a los que lloran, a los humildes, a los perseguidos, a los que tienen hambre y sed de justicia. Es decir, la felicidad según Dios es lo opuesto a la lógica del mundo.

¿Moda o modo?

  • El evangelio de la moda busca aplausos.
  • El evangelio del modo de Dios busca salvación.
  • El primero alimenta el ego.
  • El segundo transforma la naturaleza.

Por eso, muchos simpatizan con el evangelio, pero pocos se convierten de verdad. El evangelio que agrada a Dios muchas veces confronta, duele y exige renuncia.

Aun así, es ese el que salva.

Entonces, no mires a la mayoría. Mira a la Palabra. Vive el evangelio que agrada al Padre, aunque desagrade a los hombres. Porque, al final, la única recompensa que realmente importa viene del Padre Celestial.

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Colaborador

Obispo Renato Cardoso