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Juan 6: Ese Jesús es un pan

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Sepa cómo participar del propósito de Juan

 

La palabra clave de este capítulo es «pan», que aparece 18 veces aquí. El episodio comienza con el hambre de las personas que se reunieron en un lugar remoto para oír al Señor Jesús. Llama la atención la manera en que Él probó a los discípulos antes de la multiplicación de los panes.

¿Dónde compraremos pan para que coman estos? Pero decía esto para probarlo, porque Él sabía lo que iba a hacer.

Juan 6:5-6

Dios siempre sabe muy bien lo que va a hacer. Todos los días de nuestra vida ya son conocidos por Él. Sus planes para nosotros siempre son buenos. Sin embargo, muchas veces Él «deja que las cosas sigan su curso» para ver cuál será nuestra respuesta, nuestra reacción. Y es ahí onde muchos pierden la fe, se desesperan e intentan resolver las cosas con sus propias manos.

Felipe fue enseguida a hacer cálculos. Cinco mil hombres, además de mujeres y niños: ni siquiera con una gran cantidad de dinero alcanzaría para que todos comieran. Andrés fue más proactivo. Encontró a un muchacho que tenía cinco panes y dos peces, pero pronto se dio cuenta de que aquello no era nada para una multitud.

Felipe representa a las personas calculadoras, que quieren pruebas de todo para creer. Fue ese mismo Felipe quien, después de seguir al Señor Jesús durante tres años, le pidió: «Señor, muéstranos al Padre, y nos basta. Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo he estado con vosotros, y todavía no me conoces, Felipe? El que me ha visto, ha visto al Padre; ¿cómo dices tú: Muéstranos al Padre»? (Juan 14:8-9).

Estas personas tardan mucho en creer, porque están atadas a lo que pueden ver, entender y tocar. Pasan la vida oyendo hablar de Dios, pero no Lo conocen.

Andrés representa a las personas que hasta creen, pero con límites. Ven más el tamaño del problema que el poder de Dios.

A veces somos como Felipe; otras veces, como Andrés. A veces somos como la multitud hambrienta que solo busca al Señor Jesús cuando tiene hambre. Otras veces somos como los judíos que, aun después de haber comido del pan que el Señor Jesús ofreció, lo abandonaron cuando Él los llamó a un compromiso mayor, a hacer de Él su alimento diario.

Abra los ojos. Mire más allá de lo físico. Confíe en Dios en medio de las adversidades. Reaccione bien en los momentos de prueba. Entréguele a Él todo lo que usted tiene.

Quien coma de ese Pan nunca sentirá falta de nada —y, además, recibirá la vida eterna.

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souldigital