¿POR QUÉ DIOS NO HABLA CONMIGO?
Su silencio puede no estar en el cielo, sino en los oídos de quien no quiere obedecer
«¿Por qué Dios no me responde?».
Tal vez la pregunta correcta sea: ¿Tú has oído?
Muchas personas oran, piden dirección y, al no recibir la respuesta que esperan, concluyen que Él está en silencio. Sin embargo, la Biblia muestra exactamente lo contrario: Dios habla todo el tiempo.
Por medio del profeta Jeremías, el Señor declaró:
«… os hablé desde temprano y hablando sin cesar, no oísteis; os llamé, pero no respondisteis…». Jeremías 7:13
Es decir, Él insistía en alertar, orientar y llamar al pueblo, pero, aun así, este ignoraba Su voz. Era como alguien que escucha que golpean la puerta, mira por la ventana y, aun sabiendo quién está del lado de afuera, decide no abrir.
El problema es oír solo lo que se quiere
Además, muchas personas quieren que Dios les diga aquello que agrada a sus deseos. Sin embargo, cuando la respuesta exige cambio, renuncia u obediencia, ellas prefieren fingir que el Altísimo no respondió.
Por eso, el problema no está en Dios, Él sigue hablando; el problema está en la disposición para oír.
El Señor ya dejó Su voz en la Palabra. Pero, aunque todos tengan acceso a la Biblia, muchos leen solo para adquirir conocimiento, no para conocer Su voluntad.
La Biblia es la voz de Dios
Para oír a Dios de verdad, la persona debe acercarse a la Palabra con humildad. Ella tiene que dejar sus opiniones, voluntades y convicciones personales a un lado y asumir la postura de quien desea aprender y obedecer.
Cuando existe sinceridad, una sola palabra es suficiente.
La verdad es simple: los cielos no están cerrados; muchas veces, son los oídos los que están cerrados para Dios.
Mira este video y entiende por qué parece que Dios está en silencio.
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