PARA QUIEN DESEA MUCHO VENCER EN LA VIDA
Todos corren atrás del éxito, pero pocos se detienen a pensar en lo que realmente define al verdadero vencedor
Mira a tu alrededor y esto quedará claro de inmediato: todo el mundo está intentando vencer en la vida. Diariamente, las personas van y vienen del trabajo, estudian, construyen, planean y corren detrás de los logros. Cada una a su manera, pero de forma común, todas buscan llegar a un ponto en el que puedan respirar hondo, mirar hacia atrás y decir: “Yo vencí”.
Sin embargo, existe una pregunto mucho más importante que esa.
Pero… ¿vencer en la muerte?
La gran cuestión no es solo si alguien venció en la vida. La pregunta que realmente importa es: ¿esa persona vencerá en la muerte?
Casi todos quieren vencer en la vida. Pero vencer en la muerte es lo que realmente define el destino eterno. Y esto es tan fuerte que el propio Señor Jesús enseñó que quien vence en la muerte, en realidad, vence la propia muerte. Cuando el cuerpo vuelve al polvo, esa persona no se termina — pasa hacia la verdadera vida.
El apóstol Pablo lo explicó de manera clara al decir: “Devorada fue la muerte en la victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?”. (1 Corintios 15:54-55). En otras palabras, ¿dónde están las armas de la muerte?
El secreto está en el pecado
La Biblia revela algo directo y sin rodeos: el aguijón de la muerte es el pecado. Entonces, vencer en la muerte significa vencer el pecado aun en vida.
Cuando alguien vence el pecado y llega el momento, esta no encuentra nada para acusar. Es como cuando la policía detiene a alguien en la comisaria: hacen las averiguaciones, las búsquedas y no encuentran nada en su contra. ¿Qué hacen? La liberan.
Lo mismo ocurre con quien venció el pecado en vida. La muerte no lo puede detener.
Nadie puede solo
Quizás pienses: “Pero eso es imposible. Todo el mundo peca”. Es verdad. Ninguno de nosotros puede vencer el pecado por cuenta propia.
Sin embargo, para vencer en la muerte, es necesario el auxilio de Aquel que ya venció. Y solo hay uno: Jesús.
Él es el único Salvador porque la muerte no pudo detenerlo en la sepultura. Al tomar sobre Sí nuestros pecados, nos dio la oportunidad, por medio de la fe en Él, de tener la deuda saldada.
Por lo tanto, cuando morimos en la fe, la muerte tampoco encuentra nada en nuestra contra.
La verdadera riqueza es creer en la Palabra de Dios y vivir en ella. Eso es lo que define quien vence en la vida y en la muerte.
¿Dónde estás invirtiendo tus esfuerzos?
No hay nada de malo en querer vencer en la vida. Trabajar, estudiar, prosperar, formar una familia, tener estabilidad — todo eso es legítimo.
La pregunta es otra: ¿has puesto tus esfuerzos para vencer en la muerte?
Si la muerte llegara hoy, ¿qué te llevarías de tus logros materiales? El dinero, los títulos, los bienes… ¿que podrían hacer por ti?
¿Tu alma está preparada? ¿Has vivido una fe solo de palabras o una fe vivida en el día a día, que vence el pecado?
¿Quién es el verdadero vencedor?
Los verdaderos vencedores no son los nombres de las listas de los “top 10” o “top 100”. Los verdaderos vencedores son los que, en la hora de la muerte, vencen la propia muerte.
Si pones tanto esfuerzo para vencer en la vida, quizás sea momento de invertir aun más para vencer en el último suspiro.
Por play y reflexiona.
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