Blog Renato Cardoso | 31 de Agosto de 2011 - 03:29


Para el sabio, no para el sabelotodo

Sea el nombre de Dios bendito por los siglos de los siglos, porque la sabiduría y el poder son de Él. Él es quien cambia los tiempos y las edades; quita reyes y pone reyes; da sabiduría a los sabios, conocimiento a los inteligentes. Daniel 2.20-21

Las cosas de Dios son para los que piensan, para los sabios. Sabio no quiere decir sabelotodo. Sabio es aquél que es humilde y está dispuesto a aprender, que se esfuerza por adquirir la sabiduría que viene de Dios. Sabelotodo es aquella persona que cree saberlo todo, por lo tanto no está dispuesta a oír ni dispuesta a cambiar.

Dios sólo trabaja con los sabios y los inteligentes.

El diablo, por su parte, trabaja para cegar la mente de los incrédulos (2 Corintios 4.4), para no dejar que las personas piensen. Él no quiere que las personas descubran la raíz de sus problemas. Prefiere que gasten su tiempo y dinero ocupándose con las hojas y las ramas, y así obtener resultados temporales — siempre y cuando la raíz se mantenga intacta.

 

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