thumb do blog Renato Cardoso
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FAMILIA: ¡PROTEGE LA TUYA O PIERDES!

En tiempos de ataques a los valores cristianos, es momento de que cada jefe de familia se posicione espiritualmente

Estamos viviendo días en los que la familia se ha convertido en blanco. No es exageración. Basta observar lo que ha sucedido en los últimos tiempos, incluso durante el Carnaval: los ataques a la fe, a la Palabra de Dios y a los principios cristianos se han vuelto cada vez más explícitos.

Por eso quiero llamarte a la conciencia. Si tienes familia, protégela. Porque hay quienes no la tienen y desean tenerla. Pero, lamentablemente, también hay quienes no la tienen y no quieren que nadie la tenga — incluso trabajan para destruir la tuya.

Entendamos, entonces, dos verdades fundamentales.

Primera verdad: Dios es familia y creó la familia

Antes que nada, necesitas comprender algo básico: Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Es decir, Dios es familia. Además, la propia Biblia nos llama hijos de Dios. Fue Él quien instituyó la familia en la Tierra.

Por lo tanto, cuando alguien ataca a la familia, no está solamente cuestionando un modelo social. Está confrontando un principio divino.

Cuando entiendes esto, comienzas a ver la familia como un proyecto celestial y no como una construcción cultural.

Segunda verdad: el mal odia la familia

Por otro lado, hay una segunda verdad que no puede ser ignorada: el diablo no tiene familia. Él es divisor. Trabaja para separar, fragmentar, poner a unos contra otros.

Y es precisamente por eso que la familia se convierte en uno de sus principales blancos.

Cuando unes estas dos verdades — Dios creó y valora la familia; el mal la odia y quiere destruirla — empiezas a comprender lo que está sucediendo hoy en el mundo.

No se trata solo de ideología. No se trata solo de política. La raíz es espiritual.

La lección de Nehemías: luchar por la casa

En el libro de Nehemías, capítulo 4, encontramos una lección poderosa. Nehemías, que era copero del rey, recibió autorización para reconstruir los muros de Jerusalén. Sin embargo, enfrentó oposición, burlas y amenazas.

Entonces, ¿qué hizo?

El Texto dice que organizó al pueblo por familias y puso a cada jefe de hogar a luchar con espada, lanza y arco delante de la parte del muro que protegía a los suyos.

Es decir, no puso solo trabajadores frente a piedras. Sino a padres frente a la protección de sus esposas, hijos y hogares.

Además, declaró:

“… No les tengáis miedo; acordaos del Señor, que es grande y temible, y luchad por vuestros hermanos, vuestros hijos, vuestras hijas, vuestras mujeres y vuestras casas”. (Nehemías 4:14)

Observa: no dijo solamente “trabajen”. Dijo “luchen”.

Los muros de hoy son invisibles

Antiguamente, proteger a la familia significaba levantar muros físicos, cerrar puertas y garantizar seguridad material.

Sin embargo, hoy los ataques son más sutiles. Entran por la pantalla del celular. Irrumpen a través de la cultura, mediante discursos que promueven la división entre hombres y mujeres, entre padres e hijos. Sin embargo, la verdad es que una casa dividida no permanece en pie.

El mal lo sabe. Por eso invierte en dividir para conquistar. Pone a padres contra hijos, hombres contra mujeres, hermanos contra hermanos. Después, solo observa el caos.

No juegues el juego de la división

Si el objetivo es dividir, entonces la respuesta debe ser unir.

En lugar de entrar en guerras ideológicas, fortalece tu hogar. En vez de delegar la responsabilidad, asume tu papel espiritual.

Cada uno debe luchar por su familia.

Si tienes esposo, esposa, hijos, lucha por ellos. Si aún no tienes familia, la Palabra promete que Dios hace que el solitario habite en familia.

Pero atención: no esperes que el mundo proteja lo que Dios instituyó. Hay fuerzas que trabajan en contra. Por eso necesitas posicionarte.

Un llamado a las familias

Por esa razón, el Viernes Santo, 3 de abril, se realizará el evento “La Familia al Pie de la Cruz”, un clamor colectivo en favor de los hogares.

Si valoras tu familia, no permanezcas indiferente. Levántate espiritualmente. Construye muros. Establece límites. Refuerza principios. Oren juntos. Caminen juntos.

Porque, al final de cuentas, si no luchas por tu hogar, alguien luchará contra ella.

Este video es una advertencia para quienes tienen familia y no quieren perderla por descuido.

Míralo hasta el final y reflexiona: ¿realmente estás protegiendo tu hogar?

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Colaborador

Obispo Renato Cardoso