ÉL ORÓ POR LA VOLUNTAD DE DIOS, MIRA LO QUE OCURRIÓ
Decir: “Hágase Tu Voluntad” solo tiene sentido cuando aceptas el resultado
Muchos dicen: “Hágase Tu Voluntad”. Sin embargo, esperan que Dios confirme tus planes. Cuando eso no ocurre, llega la frustración.
Esto revela un conflicto: ¿quieres la voluntad de Dios… o la tuya?
El “yo” en el centro
Hoy en día, el ídolo más común no es visible — es la propia voluntad. Cuando la voluntad está primero, Dios deja de ser Señor y se vuelve solo un medio.
Un aviso necesario
Si Dios necesita coincidir contigo… entonces, entonces no es Él quien tiene el control
Dios no enfrenta tu voluntad para herir, sino para proteger. Por eso, cuando la corrección ofende, es señal de que tocó en lo que no quieres entregar.
Y lo que no entregas… te gobierna.
Negarse es libertad
Jesús enseñó a negarse a uno mismo. Es decir, renunciar al propio querer y obedecer a Dios. No es pérdida — es liberación del ego.
Reflexiona
¿Quién manda en tu vida, Dios… o tu voluntad?
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