7 SÍNTOMAS DE LA ACOMODACIÓN ESPIRITUAL (Parte final): El antídoto
Las concesiones a la propia voluntad y el abandono del sacrificio revelan cuando la fe comienza a enfriarse
La fe no combina con la acomodación. Y, cuando se trata de la vida con Dios, el peligro nunca aparece de repente — surge poco a poco, de manera silenciosa.
Hoy quiero hablarte sobre los dos últimos síntomas de la acomodación espiritual: el sexto y el séptimo.
6.º síntoma: concesiones a la propia voluntad
La vida cristiana es una batalla diaria entre la carne y el espíritu. Esa lucha no termina. Sin embargo, cuando la persona comienza a acomodarse, empieza a ceder pequeñas áreas de su vida.
Dios no nos quita la voluntad. Si lo hiciera, también quitaría el valor de nuestra fe. Nosotros elegimos obedecer — y eso es lo que le da sentido a nuestra relación con Él.
Pero la voluntad siempre se manifiesta. Hay momentos en los que la carne no quiere orar, no quiere leer la Biblia, no quiere ir a la iglesia. Quiere descanso, distracción, placer inmediato. Pero, si hago solamente lo que quiero, sé que me voy a alejar.
El problema comienza con pequeñas concesiones:
- “Hoy no voy”.
- “Dios entiende”.
- “Fue solo una broma”.
Así comienzan muchas caídas. Primero se pierde el temor; después se dejan de tomar en serio las cosas de Dios.
7.º síntoma: abandono de los sacrificios
Además, la acomodación se instala cuando la persona abandona los sacrificios que exige la fe.
Jesús fue claro: quien quiera seguirlo debe negarse a sí mismo cada día. Eso significa sacrificar la propia voluntad diariamente.
Muchos confunden gracia con ausencia de sacrificio. Pero la gracia no es una vida cómoda. Gracia es recibir lo que no merecemos — y, justamente por eso, debemos vivir con aún mayor responsabilidad.
El apóstol Pablo declaró en 2 Timoteo 4: “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.” Él vivió como un sacrificio. Y en Romanos 12 aprendemos que somos sacrificio vivo.
Estas palabras no son de alguien acomodado. Son de alguien que luchó hasta el final.
Una advertencia
Si identificas estos síntomas en tu vida, despierta mientras aún haya tiempo.
Recuerda a Sansón. Él pensaba que todo seguía igual. Creía que vencería como antes. Pero no se dio cuenta de que ya se había apartado — y cayó.
La caída comienza en concesiones pequeñas y silenciosas.
Por eso, vela. Retoma los sacrificios. Niégate a ti mismo.
Porque la única forma de evitar la acomodación espiritual es mantener la fe viva — todos los días.
En este video sabrás cuáles son los últimos síntomas de la acomodación espiritual y por qué son tan peligrosos para tu fe.
El sexto síntoma es comenzar a hacer concesiones a la propia voluntad. La batalla entre carne y espíritu es constante, pero después de una victoria muchos se relajan. El alma pide una pausa, sugiere que “no pasa nada”, y es justamente en ese momento cuando comienza el riesgo.
Cuando esas pequeñas concesiones se vuelven frecuentes, surge el séptimo síntoma: abandonar los sacrificios que exige la fe. Negar la propia voluntad, tomar la cruz, poner la otra mejilla, todo comienza a parecer demasiado pesado. Y así, la fe sin renuncia termina enfriándose.
Este es el último capítulo de la serie. Míralo hasta el final y descubre el antídoto para salir de la acomodación espiritual.
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