Blog Renato Cardoso | 25 de Noviembre de 2011 - 18:05


No quieren que usted piense

Consideré mis caminos… Salmos 119.59 

He aquí algo nuevo.  Reflexionar.  Considerar los resultados de nuestras actitudes.  Ver si lo que estamos haciendo realmente funciona.

Hoy, más que nunca, las personas no son motivadas a reflexionar.  Todo se le da ya masticado.  “Esto es lo que usted debe vestir.” “Esta es la profesión que le dará mucho dinero.”  “Estudie esto.”  “Estas son las últimas noticias.”  “Esta es su religión.

¿Quién dicta lo que está de moda?  ¿Y quién les dio el derecho de decirme qué y cómo vestirme?

«¿Últimas noticias? ¿Quiere decir, que de entre todas las cosas que le sucedieron hoy a más de 7 billones de personas en el mundo entero, estos son los sucesos destacados que más me interesan?»

Desafortunadamente, cuando un joven termina la secundaria,  ya ha sido programado para ser un robot.  Las escuelas, donde supuestamente los niños son enviados para aprender a pensar, han hecho lo opuesto.  Haga como le ha sido ordenado, no pregunte por qué.

Pero la culpa no es sólo de las escuelas.  Es general. En el hogar, en el trabajo, en las religiones, en la televisión, en la música, y en la cultura en general,  las personas no son incentivadas a pensar.  La mayoría de los pocos que piensan, no quiere que todos piensen.  Pensar es poder.  Mientras menos personas pensando, más poder para los que piensan.

Dios quiere que usted piense.  “Meditad bien sobre vuestros caminos,” El dice en Hageo 1:5.

Sólo a través de una fe que piensa se puede alcanzar a Dios, resolver problemas, y cambiar nuestras vidas.

Sólo observando los frutos de sus actitudes, los resultados de lo que ha hecho, es que podrá  cambiar de dirección y seguir un mejor camino.

Pero, mientras usted sea un robot de  los intereses de los demás, no podrá contar con lo más poderoso que hay dentro de usted: su cerebro.

Pensar es poder.


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