Blog Renato Cardoso | 10 de Octubre de 2011 - 01:11


Descubriendo las raíces

Descubriendo las raíces

“La ciencia del prudente está en comprender su camino; El corazón conoce sus íntimas amarguras”. Proverbios 14:8,10

¿Por qué hago las cosas que hago? ¿Por qué me comporto de ese modo? ¿De dónde vienen mis problemas?

El sabio busca comprender (a través de la razón) su propio camino. Conocerse a sí mismo le ayuda a identificar sus debilidades y, así, desarrollar nuevas estrategias para lidiar con ellas.

El corazón conoce su propia amargura – es decir, en el fondo, sabemos de dónde vienen nuestras amarguras. Si tratamos de entender nuestro camino, conoceremos las raíces de nuestros problemas. Lo que dificulta, desafortunadamente, es el dolor de reconocer estas raíces. Muchas veces, no queremos ceder y admitir nuestras raíces malas. Nos parece más conveniente y fácil culpar a los demás por nuestros fracasos, y utilizar las circunstancias como excusas para justificar nuestros problemas.

Cuando el Señor Jesús enseñó que: «Un árbol se conoce por sus frutos», dentro del contexto de esta enseñanza Él señaló la raíz de todo fruto malo, que es el corazón humano (Mateo 12:33-35). Vea:

– El corazón es el símbolo de la emociones humanas, es el depósito de los sentimientos y  desechos emocionales
– El corazón no piensa, él hace lo que no es inteligenteEl corazón no quiere saber de las razones, sólo de las emociones
– En el corazón nacen los pecados que se conocen como «capitales», en otras palabras, los más dañinos y peligrosos –  porque hacen nacer a los demás pecados. Allí están las principales y más profundas raíces de todos los problemas. Lidie con estas raíces principales y los frutos de ellas también serán solucionados.

He aquí algunas de estas raíces principales y sus consecuencias:
 

10 Principales Raíces Malas

Ira

La ira causa problemas de temperamento, destruye relaciones, hace que sea difícil relacionarse con esa persona (causando la soledad), agresividad, problemas de salud relacionados al estrés.

Orgullo

No deja que la persona reconozca sus propios errores, hace que sea testaruda, arrogante; ella no consigue pedir perdón, tiene exceso de autoconfianza, aleja las amistades, etc. Nadie tolera al orgulloso; y él acaba sólo.

Pereza

Hace que la persona sea desinteresada, descuidada, lenta; la persona suele empezar y no terminar; no es dedicada, celosa, ni activa. En lo que hace; tiene la tendencia de aceptar las cosas como están; muchos sufren económicamente por causa de la pereza física y/o mental.

Avaricia

El amor al dinero y cosas materiales es mencionado en la Biblia como la “raíz de todos los males”. Los frutos de esa raíz incluyen matrimonios destruidos, mentiras, problemas con la justicia (incluso encarcelamiento), amistades deshechas, riñas de familia, padres muy ocupados con el trabajo como para criar a sus hijos, ansiedad, etc.

Envidia

Sentirse mal por el éxito ajeno; chismes, rencores, complejo de inferioridad, inseguridad, baja autoestima, enemistades, etc.

Codicia

Principalmente los apetitos sexuales descontrolados– pero no limitado al sexo. Puede incluir cualquier deseo ardiente por algo que normalmente no se debe tener; toda forma de abuso.

Glotonería

En esencia, es la falta de dominio propio — raíz de todos los vicios y excesos.

Egoísmo

Genera individualismo, ingratitud, abusos, hace que la persona sea indiferente a las necesidades de las demás, egocéntrica.

Miedo

Genera la falta de actitudes, celos, desconfianza, depresión, miseria económica, dilación, , timidez, dudas, pensamientos negativos, etc.

Hipocresía

El fingimiento y falsedad que encubren todas las demás raíces. Ella da fuerza a todas las demás raíces. Como la tierra cubre y alimenta las raíces de un árbol, así también la hipocresía fortalece las raíces malas en la vida de la persona.

Vale la pena repetir: Lidie con estas raíces principales y sus frutos serán solucionados.


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