Blog Renato Cardoso | 4 de junio de 2012 - 22:11


Del “hola” a la cama en…

Fue amor a primera vista, si es que eso existe.

Cuando Jacob puso sus ojos en Raquel, él sabía que era ella con quien se quería casar. Pero en aquellos días, el hombre tenía que pagarle una dote a los padres de la muchacha para tener el derecho de casarse con ella. Y dependiendo de quién era ella, y la posición de su familia, la dote podría ser muy cara.

Jacob no tenía dinero. Entonces el padre de Raquel, Laban, propuso que Jacob trabajara por siete años para pagar la dote de Raquel. Y así lo hizo Jacob. Pero el pobre fue engañado por el suegro. El día del casamiento terminó llevándose a Lea, la hermana más grande de Raquel. El suegro, muy astuto, explicó: “La hija más chica no puede casarse antes que la más grande. Si quieres casarte con Raquel, ahora tendrás que trabajar por siete años más.”

Fueron 14 años de servicio, en total, para que Jacob tenga el derecho de casarse con Raquel.

Ahora vamos a hacer un fast-forward hacia el 2012.

El muchacho le echa el ojo a una chica y decide que quiere “estar” con ella. Ella percibe el interés del chico, se siente halagada, y en seguida da luz verde. Charla rápida, intercambio de teléfonos, encuentro marcado. El conquistador sabe exactamente lo que ella quiere oír. Ella finge que le cree. Inmediatamente, en algún lugar, en la cama más cercana (no estrictamente necesaria), se da el sexo.

Tiempo total, del “hola” a la cama: 7 días (cuando no son 7 horas o menos).

Ahora usted entiende por qué las personas han sido infelices en sus relaciones. El matrimonio, para muchos, es dispensable. Para otros, opcional. Y para los que aún se casan, ya no es tan tomado en serio.

La cuestión está relacionada a una ley básica del ser humano: cuanto más fácil es algo, menos valor tiene; cuanto más difícil, más valor.

Tengo que culpar a las mujeres aquí, infelizmente. No se enoje conmigo, sólo medítelo.

Antiguamente las mujeres se guardaban más. El muchacho tenía que gemir para llevarla a la cama. Las más virtuosas sólo se desnudaban para ellos en la noche de nupcias. Ellas hacían que el chico trabajara por ellas. ¿Es de espantarse que los matrimonios duraran más?

Y después de tanta lucha, tanto esfuerzo para conquistarla, el sujeto pensaba mil veces antes de hacer una tontería. Dudo que Jacob haya pensado en divorciarse de Raquel. ¿Después de 14 años que luchó por ella? No creo. Y si usted conoce la historia, sabe que no faltaron problemas entre ellos. Pero ahí es donde está el asunto: cuando la mujer se valora, el hombre también la valora. Entonces, cuando los problemas vienen, la pareja no piensa en seguida en separarse, porque saben que tienen mucho que perder.

Por eso, quiero dejar mi manifiesto aquí a las solteras – solitarias, de novias, “estando”, o sea cual sea su situación:

No sea fácil. No caiga en la tontería de pensar que ir a la cama con un hombre va a sujetarlo.

Cualquier macho puede llevarla a la cama. Pero es necesario un hombre para amarla al punto de casarse con usted, asumirla y elegirla por sobre todas las otras mujeres para serle fiel solamente a usted.

¿Es difícil encontrar a ese hombre?

Bueno. Las mujeres no están ayudando.


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