thumb do blog Blog Obispo Macedo
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¿Tú me amas?

¿Tú me amas?

¿Tú me amas?

¿Tú me amas?

Preguntas insistentes parecen generar dudas.

La pregunta obliga a trabajar al raciocinio y llegar a la solución.

Jesús quería obligar a Pedro a pensar en el tipo de amor que Él exigía de sus discípulos.

Cuando el siervo ama al Señor, entonces se preocupa por agradarlo al extremo.

Una vez dijo:

Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa.. Mateo 10:42</p

Si dar un simple vaso de agua a un discípulo ya agrada al Maestro, ¡imagine cuando se sacrifica por la salvación eterna del mismo!

Amor a Dios, de forma práctica, significa considerar Sus ovejas como a sí imismo.

Pues, de la forma en la que consideramos al Señor, también consideramos a Su rebaño.

Y, de forma como consideramos Su rebaño, también somos considerados por Él.

Siendo así, el Dios Padre nos honra.

El buen pastor jamás se pastorea a sí mismo. Antes, por su amor al Señor, él sacrifica toda su vida por las ovejas.

Tan cierto como que Dios existe, esta es la más pura realidad.

El amor a Dios incluye sacrificio, sacrificio y sacrificio.

Así como la falta de sacrificio en el matrimonio conduce al divorcio, también quien huye del sacrificio en su relación con Dios, se divorcia de Él.

Como se ve, amor exige sacrificio tanto como fe.

Pedro: apacienta mis corderos.

Pedro: apacienta mis ovejas.

Pedro: apacienta mis ovejas.