Reunión con Obreros y Pastores - 25/06/2010 - Parte 1
Lo que caracteriza a los siervos de Dios es el enorme deseo de hacer la voluntad del Señor. No existe siervo de Dios cuando no existe Señor. Muchos lo han llamado de Señor, Señor, pero no hacen Su voluntad. En ese caso, ELLOS NO son siervos y, en consecuencia, el Salvador NO ES su Señor. Es como el apóstol Pablo enseña: «SI alguien no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Él». Ni todos lo que profesan la fe cristiana son de Dios, sino solamente aquellos cuya prioridad es hacer la voluntad de Dios.
Mientras que la vida del siervo está en el altar, sacrificando, sacrificando y sacrificando por la causa de su Señor, entonces su brasa de fe jamás se apagará. Pero, si está fuera del altar, su llama se transformará en carbón. Infelizmente, es justamente eso lo que más ha sucedido en el mundo «cristiano». Los carbones quieren calentarse, pero no quieren renunciar a su voluntad. De ahí, la razón por la que pocos son escogidos.
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