thumb do blog Blog Obispo Macedo
thumb do blog Blog Obispo Macedo

Por la mitad o por entero

Un hombre entra en la iglesia. No tiene piernas y se arrastra…

El hombre se arrastra hasta el altar…

Las personas se callan y quedan impresionadas, mirando.

Él le dice al pastor, con los ojos llenos de lágrimas:

– Pastor, ¿DIOS acepta a un hombre por la mitad?

Todos se preguntan sobre lo que el pastor va a responder.

Entonces, DIOS habla a través de los labios del pastor:

– Sí, Dios acepta a un hombre por la mitad, que se entrega por completo; ¡pero no acepta a un hombre entero que se entrega por la mitad!

¿Quiénes hemos sido delante de DIOS?