thumb do blog Blog Obispo Macedo
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Palabras que cambiaron mi vida

Bueno obispo, ya había visto videos, algunos reportajes y documentales hablando sobre Lizzie. En todos, siempre me emocionó con tal determinación. Pero este, en especial, me hizo ver un lado diferente.

Todas las veces que veía cosas acerca de ella, me imaginaba su vida, pero esta no…Esta vez fue conmigo. Recordé cómo llegué a la Iglesia Universal, con solo 14 años de edad. Tenía muchos “amigos”, era “alegre” y vivía haciendo reír a todos. Pero nadie imaginaba lo que había en mi interior.

Con solo 7 años de edad había sido molestada por mi tío. Con 8 o 9 años por el vecino de mi tía. A los 11 años, mi vida parecía no tener sentido. A los 12 me involucré con la bebida, el cigarrillo y varios hombres. Nunca llegué a prostituirme realmente. Pero el resto…

Bueno obispo, fue así como llegué a la iglesia. Nadie sabía eso. Nadie ni siquiera lo imaginaba. Porque cuando era niña, oía siempre a la tía de mi madre quejarse mucho de mi madre. Entonces, cuando todo comenzó a suceder conmigo, preferí ocultarlo para que no culparan a mi madre (incluso porque pensaba que la culpa de todo lo que estaba sucediendo era mía).

Siempre fui reservada. Con los amigos, era siempre la más payasa, todos querían tenerme cerca. Pero cuando llegaba a casa, solo Dios sabe lo que yo pasaba. Muchas veces me quedaba dormida llorando, muchas veces me preguntaba por qué había nacido. Era un infierno interior lo que había dentro mío y no se lo contaba a nadie.

Pensé varias veces en matarme, pero siempre creía que algo podría ser diferente en mi vida.

Recuerdo la primera vez que llegué a la iglesia, con 12 años, un viernes a la noche.
Pero me acuerdo que no lograba entender nada de lo que el pastor decía. Solo recuerdo que había varias personas manifestadas, y hasta creía que era todo mentira, porque así lo había oído antes de entrar.

Incluso fui, durante dos o tres semanas, solo los martes y los viernes, pero como no me concentraba y no quería estar allí, nada cambió, y fue entonces cuando me hundí más en la bebida.

Pensaba que solo eso era lo que iba a satisfacer el vacío que había en mí. Pero después de dos años, recuerdo cuando una simple vendedora golpeó a mi puerta y pidió hablar con mi madre sobre su producto. Después de que habló con mi madre fui a acompañarla hasta el portón. Fue cuando me hizo una invitación.

Me preguntó si yo ya había ido a la Fuerza Joven. Le dije que no. Entonces ella me dijo que era obrera y que le gustaría mucho venir a buscarme el próximo sábado para ir.

Al comienzo la rechacé, pero después cedí y me vino a buscar. Al comienzo iba siempre por los juegos, las competencias de las tribus, hasta que un día oí una palabra.

En ese momento estaba a cargo de la Fuerza Joven el pastor auxiliar. Oí algo que cambiaría mi vida. Él dijo que no importaba el vacío en nuestro interior, solamente Dios podría llenarlo. Hasta mencionó las noches en que dormía llorando.

Parecía conocerme, jeje.

Pero realmente me conocía, pues era Dios hablando. Lo recuerdo como si hubiera sido ayer, el día 30 de setiembre de 2007. Oí esas palabras y resolví que cambiaría mi vida, y que ese Dios del que me hablaban haría eso.

Hoy estoy aquí, feliz, llena del Espíritu Santo, y ahora sé por qué nací. Dos me escogió y lo voy a valorar.

Dios los bendiga a todos.

Erika

*Comentario sobre el post «La Luz de los Buenos Ojos»