thumb do blog Blog Obispo Macedo
thumb do blog Blog Obispo Macedo

La influencia de la mujer

Siempre oí decir que la mujer influencia. Pero, ¿dónde podemos influenciar?
Tal vez usted ya se lo haya preguntado, pero nunca obtuvo respuesta.

Dios me reveló, hasta parece broma, que cuando estamos pasando por un desierto, por algo difícil, somos mucho más hábiles para oír la voz de Dios, que cuando todo está bajo control.

¡La mujer influencia de tal forma que ella ni imagina! Su influencia se debe a sus sentimientos.

Nosotras sabemos que el hombre es el proveedor, y el que trae la comida a la casa, y el que da las condiciones, y el que protege. En fin, es la cabeza de la casa.

Es él quien toma las decisiones finales, y quien decide lo que va a ser autorizado o no. Cuando sucede lo contrario, y es la mujer la que lleva las riendas, el matrimonio se transforma en un fracaso. En ese caso, no hay cómo ser feliz, pues toda mujer quiere un héroe, por más que intente sobrevivir con sus fuerzas o con su supuesta modernidad, ¡siempre será una frustrada!

Sin embargo, su influencia dentro de la casa proviene de los sentimientos que ella acarrea. Si algo la lastimó, o la entristeció, de inmediato tiene sus reacciones, busca primeramente encontrar a alguna amiga, o hasta al marido para desahogarse. Apenas para descargar.

En cambio, para el hombre, no está en él el oír y comprender. Lo que está en su instinto es el “entrar en acción” y solucionar el problema. Precisamente ahí es donde entra la influencia de la mujer, que en el fondo sólo quiere desahogarse, hablar de un sentimiento y de su dolor. Ella espera comprensión de él y no tiene la más mínima noción de que aquel sentimiento causa una influencia tremenda en las reacciones de su marido.

Él, como protector, actúa con la intención de resolver el problema de su mujer, y sólo termina estorbando más todavía toda la situación circundante.

¿Y quién sufre con todo eso?

¡Los dos sufren y son lesionados! Todo a causa de un capricho que nos ciega, y que no nos deja pensar en las consecuencias de nuestra influencia.

Vivi Freitas