Blog Obispo Macedo | 10 de febrero de 2020 - 00:54


La gloria del siervo

Él nos dio todo lo que necesitamos…

La gloria del siervo

La gloria de ser siervos de Dios está en eso: Él, y solamente Él, es nuestra herencia.

No hay por qué preocuparse, no hay que pensar en el futuro, pues Él nos dio todo lo que necesitamos: Él nos dio a Sí Mismo. ¿Quiere más que eso?

Y el Señor dijo a Aarón: De la tierra de ellos no tendrás heredad, ni entre ellos tendrás parte. Yo Soy tu parte y tu heredad en medio de los hijos de Israel.
Números 18:20

En aquel tiempo apartó el Señor la tribu de Leví para que llevase el arca del pacto del Señor, para que estuviese delante del Señor para servirle, y para bendecir en Su nombre, hasta hoy, por lo cual Leví no tuvo parte ni heredad con sus hermanos; el Señor es su heredad, como el Señor tu Dios le dijo.
Deuteronomio 10:8-9

Los sacerdotes levitas, es decir, toda la tribu de Leví, no tendrán parte ni heredad en Israel; de las ofrendas quemadas al SEÑOR y de la heredad de Él comerán. No tendrán, pues, heredad entre sus hermanos; el Señor es su heredad, como Él les ha dicho (…) porque le ha escogido el Señor tu Dios de entre todas tus tribus, para que esté para administrar en el nombre del Señor, él y sus hijos para siempre. Deuteronomio 18:1-2,5

Mas a la tribu de Leví no dio Moisés heredad; el Señor Dios de Israel es la heredad de ellos, como Él les había dicho. Josué 13:33

Pero los levitas ninguna parte tienen entre vosotros, porque el sacerdocio del Señor es la heredad de ellos… Josué 18:7

Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos del Señor, y su salvación de Mí vendrá, dijo el Señor. Isaías 54:17

Y habrá para ellos heredad; Yo seré su heredad, pero no les daréis posesión en Israel; Yo Soy su posesión. Ezequiel 44:28

Y tú irás hasta el fin, y reposarás, y te levantarás para recibir tu heredad al fin de los días. Daniel 12:13

En Él también vosotros, habiendo oído la Palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en Él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de Su gloria. Efesios 1:13-14

Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el Reino de Cristo y de Dios. Efesios 5:5

Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís. Mas el que hace injusticia, recibirá la injusticia que hiciere, porque no hay acepción de personas. Colosenses 3:23-25

Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según Su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero. 1 Pedro 1:3-5


  • Colaborador: 

  • Obispo Franklin Sanches


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