Haciendo mucho y dando poco. Haciendo poco y dando mucho.
¿Cuál es la reacción del marido cuando come la comida hecha por la esposa y se da cuenta de que podría estar mejor? ¿O cuando se pone una camisa, y al ver que está arrugada, observa que su esposa podría haberlo hecho mejor?
Con seguridad la esposa tiene la misma sensación cuando su marido está haciendo algo para ella de cualquier manera. En este caso, tanto la mujer que hizo algo para el marido, como el marido que hizo algo para la mujer descuidadamente, pusieron su dedicación en otras cosas.
Ella hizo mucho por la casa, pero lo del marido lo hizo de cualquier manera. Él hizo mucho afuera de casa, en el trabajo y otras actividades, pero cuando fue a hacer algo para su esposa, con seguridad lo hizo de cualquier modo.
Muchas veces les decimos a las personas que todo lo que hacen en casa o en el trabajo, es una ofrenda. Y les decimos que ellas exigen un buen resultado, sin embargo presentan una pésima ofrenda. Llegan tarde, faltan al trabajo, hablan mal del patrón y desempeñan mal sus funciones, pero quieren un aumento de salario.
En lo que respecta a nosotros, no puede ser diferente, porque no somos empresarios ni empleados de la iglesia, ni trabajamos por un salario. Somos hombres de Dios. La vida del marido o de la esposa, del patrón o del empleado, como nuestra vida, es una ofrenda. Ellos se benefician en algo con esa ofrenda, nosotros utilizamos esa ofrenda para deshacer las obras del diablo. Y yo no creo que las obras del diablo sean deshechas con sobras. Nuestro Señor no colocó sobras en la cruz, sino que Él dio Su todo.
Entonces llamando a Sus discípulos, les dijo: De cierto os digo que esta viuda pobre echó más que todos los que han echado en el arca; porque todos han echado de lo que les sobra; pero ésta, de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su sustento. Marcos 12:43-44
Los ricos, ante los ojos de las personas, hacían mucho, pero sin calidad, eran sobras.
Lo mejor quedaba para ellos. Lo que cada uno de nosotros tiene que ver es para quién hemos dado lo mejor. Cuando hablamos de lo mejor estamos hablando de todo. Todo de nosotros. De forma tal que no quede nada que sobre que pueda ser útil. La viuda dio poco a los ojos de los hombres. Pero fue mucho ante los ojos de Dios, porque no le sobró nada.
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