Esperando a alguien que nunca vendrá
Buenas tardes obispo.
Relataré la historia de una persona que vive esperando a alguien que nunca vendrá.
Conversé con un señor que frecuentaba la Iglesia hace cinco años y, en el transcurso de la conversación, noté que sus ojos deseaban ver la realización de sus sueños, sin embargo, había algo que lo impedía y que lo alejaba cada vez más de eso.
Desde hace tres años que él no tiene contacto físico con su esposa, ella lo desprecia. Su hijo vive en los Estados Unidos y está en el vicio de las drogas y, por vivir en una tierra lejana, está muy preocupado.
Además de eso, este señor hace hemodiálisis tres veces por semana. Perdió dos concesionarios de automóviles y ahora está desempleado, desamparado y solitario.
Al verlo en la Iglesia me di cuenta de que era una persona atenta, pues oraba, buscaba y alababa a Dios con los labios. Pero, infelizmente, su vida no Lo glorificaba.
Intrigado, al verlo en la Iglesia solamente como un oyente, me acerqué a él para que conversáramos, fue cuando oí y vi lo que estaba en su interior. Se trataba de una persona llena de conocimientos bíblicos y con opiniones formadas y definidas, pero solamente para aquello que le agradaba.
Según él, ya no era necesario ser diezmista ni hacer sacrificios a Dios porque él estaba solamente esperando que, un día, Dios le respondiese. En su opinión, bastaba con su deseo interior para que Dios lo atendiera y cambiara su vida.
Pero yo no podía dejar pasar esa oportunidad de abrirle los ojos a la verdad, de liberarlo de las esposas que lo tenían prisionero durante tantos años. Dije todo, con toda sinceridad y respeto. Él oyó todo atentamente y, desde entonces, no volvió a la Iglesia.
Pero el Espíritu Santo confirmó en mi interior: “Usted lo liberó, quédese tranquilo porque su parte fue hecha”.
Con su actitud quedó probado que, verdaderamente, él no había sacrificado su vida para Dios, prefiriendo ser el señor de ella. Infelizmente, continuará su jornada esperando a alguien que nunca vendrá.
Un fuerte abrazo, obispo, para usted y toda su familia.
Pastor Julio Figueredo.
Portugués
Inglés
Francés
Italiano
Haití
Ruso