El terror de la amenaza

Solamente con los ojos espirituales es posible ver aquello que Dios quiere hacer en la vida de los que Le obedecen. Se nota claramente que las diversas situaciones vividas en el presente ya fueron vividas en el pasado. Los espíritus malignos que actuaban en los enemigos del reino de Israel son los mismos que hoy actúan en los enemigos del Reino de Dios.
Josafat, rey de Judá, a pesar de su fidelidad al Señor Dios, fue tomado por sorpresa cuando sus ministros trajeron la noticia de que enemigos feroces se habían unido para invadir su nación. Y lo peor era que ya estaban en camino, rumbo a Jerusalén.
La reacción inmediata del rey fue el miedo, en forma de terror.
La noticia aterrorizó a todo el pueblo de Judá. Si el rey estaba asustado, imagínese el pueblo.
El miedo generalizado no era algo común, tal como un temor. Por lo contrario, el sentimiento era de inquietud desesperante. Solo quien ya vivió o está viviendo bajo amenazas de muerte puede evaluar aquella situación. Josafat y su pueblo sabían muy bien lo que significaba aquella gente armada hasta los dientes, invadiendo su tierra y destruyéndolo todo.
La noticia lo tomó por sorpresa. No estaba preparado para la guerra, y no había tiempo para prepararse para esto.
¿Cuántas veces hoy somos invadidos por el mismo tipo de terror? Fue lo que sucedió por ejemplo, con un jefe de familia en Río de Janeiro. Viéndose incapaz de saldar sus deudas, de resolver los problemas económicos y, movido por el terror de la humillación ante los amigos, conocidos y parientes, mató a sus dos jóvenes hijas, a su esposa, y después se suicidó.
El espíritu del terror ciega a sus víctimas al punto de impedirles ver la luz al final del túnel. Pero, quiero alertarlos de que los hechos no siempre coinciden con aquello que se escucha hablar o se propaga con la lengua. ¿Cuántas veces se toman decisiones precipitadas sin saber que la situación real no es exactamente como se piensa?
No son pocos los que se han “embarazado por los oídos”.
Satanás sabe eso y aprovecha para sembrar el terror. Los ignorantes de la Palabra de Dios, o los que no la practican, se han desesperado y desequilibrado emocionalmente.
Ante aquella situación, conociendo la historia de sus padres, sus conquistas por la fe en el Dios de Israel, Josafat no titubeó y se dispuso a buscar ayuda de lo Alto. Inmediatamente proclamó un ayuno en todo el reino de Judá y convocó a su pueblo para clamar delante del Templo.
Todo Judá se convirtió en un solo hombre para implorar socorro al Señor. Personas de todas las ciudades de Judá se unieron con Josafat en la misma fe.
Nosotros estamos extendiendo la actitud de Josafat e invitando a las personas que están viviendo bajo el terror de la amenaza de perder el empleo, el terror de la amenaza de que el marido se vaya de casa, de la mujer que traiciona al marido, de tener que llevar a los hijos a vivir con la amante, de una enfermedad incurable y tantas otras situaciones de terror extremo. O sea, esta es una campaña de fe para aquellos que están viviendo bajo la amenaza del propio Satanás y del infierno.
El día 20 de este mes, nosotros vamos a hacer también lo que hizo Josafat. Vamos a hacer un ayuno a favor de esas personas que están siendo amenazadas por las malas noticias, habladurías y otras situaciones que ni siquiera son exactamente reales, pero que las conducen a la inestabilidad, a la calamidad emocional. Vamos a recurrir a la fe. Este domingo 20 presentaremos un ayuno con humillación delante del Dios de Josafat y a reclamar su liberación.
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