Blog Obispo Macedo | 23 de Enero de 2015 - 14:41


El Espíritu Santo vs. el espíritu del mundo – parte 2

El Espíritu Santo vs. el espíritu del mundo – parte 2

20150123

El arrepentimiento

La persona que está tibia en la Fe es porque un día estuvo caliente, y la única forma de reavivar el don espiritual y de despertarse es el arrepentimiento. ¡Es por eso que el arrepentimiento es un Don de Dios! Mientras haya arrepentimiento, habrá Salvación; cuando no hay más arrepentimiento, ya no hay más Salvación. Es decir, la persona puede haber cometido los mayores errores, pero, si hay arrepentimiento, reconocerá, confesará, abandonará y odiará el pecado.

Y, así, tendrá posibilidades de volver al Primer Amor, y, si nunca estuvo en el Primer Amor, pasará a estarlo, porque hará Alianza con Dios y mantendrá esa Alianza viva.

Pero, ¿quién es el que tiene que ser cuidadoso? ¿Quién es el que tiene que arrepentirse? ¡La persona!

Y yo pregunto: ¿cuándo es que la persona es cuidadosa y se arrepiente? Cuando es humilde para reconocer. Cuando la persona es orgullosa, no cuida las cosas espirituales, al contrario, las desprecia, que es lo que sucede con la mayoría.

La mayoría de las personas atienden a sus necesidades físicas – le dan valor a la familia, a la vida sentimental, profesional, económica, a los estudios, etc. – y desprecian la vida espiritual, que es la comunión con Dios, porque no son humildes para reconocer este aspecto.

Observe que hoy en día existe una gran falta de respeto hacia la Palabra de Dios. ¿Y cómo y cuando se demuestra respeto por la Palabra de Dios? ¡Cuando se La practica! Cuando oigo, leo y entiendo, acepto y practico. De esta forma estoy demostrando que tengo celo por la Palabra de Dios. Y no se olvide de que Dios y Su Palabra son la Misma Persona. Por eso, cuando no considero la Palabra de Dios, no estoy considerando al Propio Dios.

Por eso, la persona que quiere salir del error, que quiere abandonar la vieja vida y vivir en santidad, en comunión con Dios, ¡es fundamental que observe la Palabra de Dios!

Ob-Julio


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