Blog Bispo Macedo | 17 de septiembre de 2019 - 00:02


El Espíritu de la Verdad

Pero cuando venga el Espíritu de Verdad, Él os guiará a toda la Verdad; porque no hablará por Su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. Él Me glorificará; porque tomará de lo Mío, y os lo hará saber.
Juan 16:13-14

El Espíritu Santo nos guía a toda la verdad, y la verdad se caracteriza por todo lo que es justo, correcto, derecho.

Pero, lamentablemente, muchas personas prefieren la mentira y les da placer mentir.

Dios nos ha dado el Espíritu de la Verdad, el Espíritu de la luz, el Espíritu del discernimiento, el Espíritu de la Justicia.

Por eso, cuando usted tenga el Espíritu de la Verdad, continuará enfrentando dificultades, pero Él le guiará a la elección correcta, y usted cosechará los frutos de esa elección, eso se llama fe inteligente.

Cuando usted busca una dirección de Dios, Él le conduce. Él le da la dirección de con quién casarse, qué comer, qué hacer y qué no hacer, pues su vida es muy preciosa para Él.

Su vida es mucho más que lo que usted ve en el espejo, más que esa cáscara, existe algo superior, que es eterno: su alma.

Y cuando muera, su alma se despegará de su cuerpo y vivirá eternamente, porque ella jamás muere. Por eso, ¡la elección que usted haga hoy aquí determinará adónde pasará su eternidad!

Jesús le dijo: Yo Soy el camino, y la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por Mí. Juan 14:6

Así, quien se entrega al Espíritu de Dios, para que Él haga morada, se torna fuerte, resistente, lleno de paz y alegría.

Al entregarle la vida a Jesús, todos los problemas se transfieren a Él, pero debe haber sinceridad. Tiene que ser como el matrimonio, sin misterio entre la pareja, pues los dos se tornan un solo cuerpo. Esta actitud es una representación del Espíritu Santo, cuando entra en nosotros, Él ocupa cada milímetro de nuestro cuerpo.

No importa si usted es el mayor pecador de la faz de la Tierra, cuando se entrega 100%, entonces, Dios le devuelve el todo de Él y, a partir de ese momento, Él es el responsable por su vida.

Su vida no depende de nadie, ¡usted decide! Si quiere estar en la presencia del Creador de los cielos y de la tierra, tendrá paz dondequiera que esté, pues el Espíritu de la Verdad estará dentro de usted.


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