Duelo de los Dioses
Aunque un lugar no avance, no progrese y no se desarrolle, aún así, el que cree en Dios tiene que florecer; la crisis no puede alcanzarlo.
Pero, por favor, entienda: “el que cree en Dios”.
Ahora piense: ¿y cuando la persona vive en un lugar que no para de crecer y de desarrollarse, como Brasil?
Es una obligación destacarse y sobresalir. Pero, ¿por qué aún existen tantas personas en este País trabadas y atadas?
Por el mismo motivo que el que pueblo de Israel permaneció más de tres años castigado por la sequía.
¡Imagínese tres años sin llover en un país en el que la agricultura y la ganadería eran las únicas fuentes de ingreso! ¡El país fue a la quiebra!
Quebró económicamente, pues ya había quebrado espiritualmente. Y pudiendo haber seguido al Dios Vivo, se dividieron entre Él y Baal, “el dios de la fertilidad”.
“Y acercándose Elías a todo el pueblo, dijo: ¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si el SEÑOR es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él. Y el pueblo no respondió palabra.” 1 Reyes 18:21
¿Cómo cambiar una situación como esa? ¡Solo un duelo!
Pero alguien tendría que patrocinarlo. Baal tenía 850 personas dispuestas a eso; y el Dios de Israel, ¿con quién podría contar?
Es entonces que surge el profeta Elías, el único en toda la nación dispuesto a promover ese duelo y aceptar ese desafío, ese enfrentamiento. ¡Y fue gracias a su coraje que aquella sequía tuvo un punto final y cesó!
¿Qué hizo él para que eso cambie?
¡En los próximos posts hablaremos más sobre esto!
¡No se lo pierda! El día 14 de mayo estaremos llevando su desafío al Monte Carmelo.
¡Que Dios los bendiga en gran medida!
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