thumb do blog Blog Obispo Macedo
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Destino Final

Es difícil  encarar la muerte. Especialmente cuando no se está seguro de para dónde va el alma. Imagino cuántos han partido de este mundo sin esperanza. Existen relatos de personas que, al borde de la muerte, sintieron terror del infierno. Aún así, no se humillaron delante del Único que las hubiera podido salvar: Jesús.

Personas que nunca se preocuparon por el destino final del alma y que, en aquel momento fatal, vivieron la desesperación de la caída en un precipicio sin fin.

No sucede lo mismo con el justo. Él puede inclusive sufrir los dolores físicos, pero jamás pierde la convicción del destino de su alma. Paradójicamente, se regocija en el espíritu de que haya llegado su hora para entrar en el gozo de su Señor.

Mientras tanto los impíos piensan o preguntan: “¿Dónde está su Dios que no lo libra de la muerte?”

La respuesta viene de lo Alto a través del profeta:

“Perece el justo, y no hay quien piense en ello; y los piadosos mueren, y no hay quien entienda que de delante de la aflicción es quitado el justo. Entrará en la paz; descansarán en sus lechos todos los que andan delante de Dios.” Isaías 57:1-2