thumb do blog Blog Obispo Macedo
thumb do blog Blog Obispo Macedo

Conversión de una musulmana – PARTE III

Conocí un matrimonio cristiano y después de contarles un poco mis problemas, me invitaron para ir a su iglesia y buscar ayuda. Yo fui, pero no me llamó la atención. El pastor de esa iglesia también tenía muchos problemas y estaba divorciándose de la esposa. Perdí el interés en ir y no quise convertirme.

Mientras tanto, todo cambió cuando conocí la Iglesia Universal. La suegra de esa pareja era miembro de la Iglesia en Nueva Zelandia, y cuando vino para Australia quería conocer la Iglesia aquí. Ella ya había oído sobre mis problemas y me invitó para la reunión de liberación. Ella me dijo que el obispo usaba el poder del Espíritu Santo para liberar a las personas. Yo le pregunté: “¿qué era el Espíritu Santo?” Nunca había oído sobre eso. Yo no acepté la invitación, y ella quedo molesta conmigo. Ella me dijo: “¿Usted no está cansada de sufrir? ¿Por qué no lo intenta una vez más? ¿que va a perder?” Entonces acepté y fui con Ella.

Nunca mas me voy a olvidar de mi primer día en la Iglesia. Parecía que el obispo me conocía; todo lo que él estaba hablando era para mí. Lloré mucho, pero esa vez sentí un alivio dentro de mí. Finalmente, había encontrado el lugar correcto, yo sabía eso en mi espíritu. Fue el principio de mi lucha para vencer.

Conversé con el obispo después de la reunión y le expliqué sobre mi situación. Él me dijo que mis problemas eran espirituales y que yo podía vencerlos en el nombre de Jesús. Él me dijo también que Dios iba a unir mi familia de nuevo, a pesar de la religión. En realidad, yo no los quería de nuevo en mi vida y hasta llegué a pensar que el obispo no había entendido bien la gravedad de mis problemas. Pero, él entendía. La diferencia es que él estaba mirando para Jesús y yo aún no había aprendido a confiar en Dios.

Nadie preciso empujarme mas para ir a la Iglesia. Hasta dejé un trabajo que tenía los domingos cuando aprendí lo importante que es la reunión de domingo a la mañana. Comencé a participar todos los viernes y domingos. Más adelante, también los miércoles.

Muchas veces, especialmente los viernes, me sentía mal antes de salir para la Iglesia. Yo sabía que era el diablo queriendo impedirlo. De repente, todo el mundo me invitaba para salir viernes a la noche. Pero, perseveré. Algunos amigos dejaron de hablarme, pero yo estaba decidida a cambiar de vida.

Mi liberación tardó algún tiempo. Yo tenía muchas dudas y necesitaba siempre hablar con los pastores. Yo me sentía como un bebé que necesitaba de leche. Lo que me sorprendía es que los pastores estaban siempre dispuestos a ayudarme. Nunca nadie me juzgo y siempre me apoyaron, me incentivaron a ir hacia adelante, incluso hasta lo que yo podía pedir. Dios me mostró el verdadero amor a través de la Iglesia. Él no era malo como mi religión me había llevado a pensar. Yo nunca había recibido amor de mi familia, pero en la Iglesia era diferente. Jesús es diferente.

Cuando veía la estrella de David o algún símbolo de Israel en los boletines de la Iglesia, eso me molestaba. Toda mi infancia, había aprendido que Israel era mi enemigo. Pero Dios quería que yo dejase mi pasado por completo. A los tres meses en la Iglesia decidí bautizarme en las aguas.

Al principio, yo no le hable a nadie sobre mi fe. Tenía miedo que alguien hablase con mi familia y ellos me enfrentasen. Había huido de casa y ahora, encima, ¿me había convertido a Jesús? Era mejor que nadie lo supiera, eso pensaba. Pero, a medida que yo fui quedando más fuerte, decidí hablarles. Jesús dijo que si nosotros lo negásemos en la Tierra, él nos negaría delante del Padre, y yo no quería eso. Un día, llamé a mi hermano y le conté la verdad. Él quedó perplejo, no quería creer lo que yo decía.

Comencé a orar por mi familia. Persevere por mas de un año. Un día, mi padre me llamó y dejó un mensaje que decía: “Hija, no quiero saber de tu religión. Habrás cambiado de religión pero no podes cambiar de padre. Vas a ser siempre mi hija.” Un milagro sucedió. Me quede radiante – Dios había respondido mis oraciones. Una amiga me dijo que los tendría que ver pero en un lugar publico, por seguridad, pero yo estaba segura que Dios había transformado los corazones de ellos. Estaba en la fe.

Cuando vi a mi padre, él me abrazó y lloró mucho. Me pidió que no lo dejase fuera de mi vida nunca más. Mi madre y mis hermanos tardaron más tiempo en aceptarme. Iba a la casa de ellos y ni me tocaban, por lo menos me aceptaban. Creo que a su tiempo ellos van a venir para Jesús. Hubo veces que ellos me llamaron para que orara por ellos, cuando algún familiar quedó enfermo.

Estoy completamente liberada de mis problemas espirituales. No tengo mas depresión y duermo bien. Fui curada también de un problema que tenía en el estómago, que no me dejaba comer casi nada. A parte de eso, Dios me ha bendecido mucho en mi vida financiera. En los últimos años, conseguí trabajos, siempre uno mejor que el otro, cosas que nunca pensé que serían posibles. Actualmente, trabajo como vendedora y a pesar de no tener mucha experiencia soy una de las primeras en la compañía.

Vivo por mi propia cuenta, tal como soñaba. Visito a mi familia regularmente y todos ellos vieron el poder de Dios en mi. Ellos reconocen que estoy mas fuerte y respectan mi fe.

Para todos aquellos que están pasando por luchas, les digo: Levántense y luchen. Una su fe con los pastores de la iglesia, ore y usted va a sorprenderse con el poder de Dios. No mire para el tamaño de sus problemas porque nada es demasiado grande para Dios.

Lily Freeman – Australia

Lea Mas:

Conversión de una musulmana – PARTE I

Conversión de una musulmana – PARTE II