8º Día - Fruto del Espíritu
«Mas el fruto del Espíritu es: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza, .» Gálatas 5:22-23
Parece una falla en el texto. Pablo relaciona nueve virtudes, pero un solo fruto. Fruto, en singular, significa el corazón. No el corazón adámico, de piedra y rebelde, sino el nuevo corazón de carne, trasplantado por el Espíritu Santo.
Se podría leer este verso así: Mas el corazón del Espíritu es: amor, gozo… Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Ezequiel 36:26
Obligatoriamente, los nacidos del Espíritu tienen nuevo corazón y nuevo espíritu. Nuevo espíritu significa nueva mente, la mente Divina. 1 Corintios 2:16
Por eso el nuevo corazón reúne nueve virtudes que identifican el carácter de Dios.
Como virtud del nuevo corazón, el amor en cuestión no tiene nada que ver con el sentimiento posesivo, egoísta y carnal tan amado, idolatrado y cultivado en este mundo. ¡Muy por lo contrario!
El amor, así como las demás virtudes del nuevo corazón, es como el del Eterno. Él amó al mundo de tal manera que dio Su Único Hijo para que todo el que en Él crea no perezca, sino tenga vida eterna. Juan 3:16. Ese tipo de amor se contrapone con el amor amado de este mundo. Sin la transformación realizada por el nuevo nacimiento es imposible comprender esto.
El amor de Dios fue y ha sido sacrificial. Nada que ver con el sentimiento. Quien ama con el corazón del Espíritu de Dios sacrifica por la amada y viceversa. Porque así como la fe, el amor exige sacrificios. Quien ama no quiere casarse para ser feliz, sino que quiere hacer feliz al amado. Quien ama al Señor Jesucristo quiere agradarlo con una conducta sacrificial.
Portugués
Inglés
Francés
Italiano
Haití
Ruso