Pero…
Era físicamente ciego, y por la fe en Jesús fue curado. Pero, mientras no nazca de nuevo continuará sin ver el Reino de Dios. Estará destinado a la muerte eterna si no fuera curado espiritualmente.
Por la fe en Jesús fue curado de una enfermedad incurable, pero, si no nació del agua y del Espíritu, continua enfermo y condenado a la muerte eterna.
Aprendió el secreto de la fe. Sacrificó, luchó, perseveró y, finalmente, conquistó. Familia restaurada, obtuvo bienes patrimoniales y la sensación de gran vencedor. Pero, mientras que no nazca del agua y del Espíritu, todo eso habrá sido en vano. También estará condenado a la muerte eterna si no invierte toda su vida en la conquista del Reino de Dios.
Era pobre, extremadamente pobre. Aprendió que el secreto de la fe es el sacrificio. Por eso, cambió su historia, prosperó y se volvió riquísimo. Pero, si no nace de nuevo, continuará pobre, miserable y lo que es peor: condenado a la muerte eterna.
Por otro lado…
Ella no fue curada de ninguna enfermedad;
No se casó;
No constituyó una familia;
No tuvo hijos;
No prosperó;
En fin, no realizó ninguno de sus sueños.
Pero, como Zaqueo, anheló conocer a Jesús con todas sus fueras, de todo su corazón, de toda su alma y con toda su mente.
Viendo su prioridad, el Espíritu Santo marcó su encuentro con Su Hijo. Su sueño se realizó, nació de nuevo, es nueva criatura y elegida por Dios. Su nombre está registrado en el Libro de la Vida.
Portugués
Inglés
Francés
Italiano
Haití
Ruso