Lanzados fuera
Mi marido se fue, ¿qué hago?
Mi hijo vicioso me pega, ¿cómo actuar con él?
Mi novio terminó conmigo, ¿qué hago?
Tengo pensamientos horribles, ¿cómo resistirlos?
Estoy perdida, oriénteme.
Soy ex-obrera, ayúdeme.
Innumerables preguntas se reciben en el blog.
Cada una incluye varios tipos de problemas.
Sean de orden sentimental, familiar, económico, salud, dudas, miedos, ansiedad, vicios, etc.
Todos, extremadamente, atentos a las soluciones de problemas personales. Pero pocos, muy pocos, están preocupados con el destino final de su alma.
Hasta parece que la vida terrena es eterna y la solución de los problemas circunstanciales es más importante. Visión pobre.
Las personas, sin visión espiritual y sin entendimiento, creen que, a final de cuentas, todo el mundo va para el cielo. Que el Papi del cielo es amor y, por Su misericordia, no va a castigar a nadie.
Pero alguien Le preguntó:
Señor, ¿son pocos los que se salvan?
Él respondió claramente:
“Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán.
Después que el padre de familia se haya levantado y cerrado la puerta, y estando fuera empecéis a llamar a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos, Él respondiendo os dirá: No sé de dónde sois.
Entonces comenzaréis a decir: Delante de Ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas enseñaste. Pero os dirá: Os digo que no sé de dónde sois; apartaos de mí todos vosotros, hacedores de maldad.
Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros estéis excluidos.” Lucas 13:23-28
¿Y su alma dónde va a pasar la eternidad?
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