Por la mitad o por entero
Un hombre entra en la iglesia. No tiene piernas y se arrastra…
El hombre se arrastra hasta el altar…
Las personas se callan y quedan impresionadas, mirando.
Él le dice al pastor, con los ojos llenos de lágrimas:
– Pastor, ¿DIOS acepta a un hombre por la mitad?
Todos se preguntan sobre lo que el pastor va a responder.
Entonces, DIOS habla a través de los labios del pastor:
– Sí, Dios acepta a un hombre por la mitad, que se entrega por completo; ¡pero no acepta a un hombre entero que se entrega por la mitad!
…
¿Quiénes hemos sido delante de DIOS?
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