thumb do blog Blog Obispo Macedo
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Alegría en el velatorio

Obispo, que Dios lo bendiga.

Me gustaría compartir con usted la tristeza que se transformó en alegría.

En África, cuando una persona muere, es común que el pariente más próximo dé un discurso. Durante la sepultura de la persona que murió aquí, sus diez hijos hicieron una carta, que fue leída en aquel momento. Esta carta que nos trajo mucha alegría. De hecho, los pensamientos del Señor son más elevados que los nuestros. Pedí la carta para enviársela a usted.

Con seguridad ellos dijeron: “¡Ahhh, qué día!”

Obispo João Leite.

Carta enviada:

“Hace 17 años, nuestra madre conoció al Señor Jesús en la IURD, después de tantos años de sufrimiento que la llevaron a abandonar la Iglesia Católica. Ella decía haber encontrado la solución a todos los problemas que atormentaban su vida. Fue así que pudo llevar a todos sus hijos a la iglesia.

Ella siempre nos decía a nosostros, sus hijos, que temiéramos a nuestro padre y madre para que nuestros días fueran prolongados, y que nunca dejáramos de seguir al Señor Jesús, porque así seríamos salvos

Nos contaba que en sus oraciones le pedía a Dios que el día en que partiera, que Dios se la llevara a ella y a su hija, que es discapacitada. Porque nadie más le podía dar el cuidado que ella le daba.

Y así sucedió. Dios respondió esta oración.

También ella siempre decía que su mayor deseo era morir en la iglesia, alabando a Dios y buscando Su presencia. Y así se dio. Murió en Su presencia, lo que nos garantiza que sus almas fueran salvas.

Es una respuesta más de Dios a la oración de nuestra madre, pues ella murió en la iglesia.”

Los hijos.