Un libro me cambió
Insistí mucho, durante mucho tiempo, en hacer las elecciones acertadas, hasta el día en que oí hablar del libro “Mejor que comprar zapatos”, de Cristiane Cardoso.
Para entonces, yo formaba parte de una iglesia evangélica tradicional, desde mis 8 años de edad. Mi familia y yo ya habíamos golpeado antes en otras puertas, pero la vida no cambiaba, por el contrario, empeoraba año tras año. Siempre sucedía una desgracia nueva, y cuando llegamos a esa iglesia tradicional aprendimos a lidiar con los problemas, teniendo en mente el engaño de que eran pruebas de Dios para ver nuestra fe.
Mi madre estaba muy enferma, mi hermana era una joven rebelde y perdida, y yo vivía encerrada en mi mundo, viviendo una vida de engaño (en la iglesia era una cosa, afuera era otra).En casa sólo había discusiones, nuestro padre nos despreciaba porque, además de nosotros, tenía otra familia. Yo sufría con mucho insomnio, veía sombras, tenía muchos miedos, pesadillas y baja autoestima. La soledad era constante (ni un novio conseguía llenarme), pasaba noches llorando, tenía el vicio de internet, del juego, agredía a mis compañeros y profesores en la escuela y vestía ropas de hombre. Luego entré en el vicio del cigarrillo y el alcohol, y comencé a robar… a pesar de eso, allá estaba yo en la iglesia los domingos, dando clase en la Escuela Dominical.
Fue ahí cuando llegó aquí a Portugal, una prima mía que vivía en España y frecuentaba la IURD allá. Vino a pasar unos días en mi casa (poco tiempo después mi madre falleció, fue mi fondo de pozo) y todas las noches me comentaba sobre el libro.
Tenía una IURD justo enfrente de mi casa y siempre había oído hablar muy mal de ella, por eso no daba importancia al trabajo que era hecho allí, tanto, que ignoraba todo lo que mi prima decía sobre el libro.
Endurecía mi corazón, pero el mensaje que había en él era tan fuerte que, para bien o para mal, yo oía. Aquella joven mujer llamada Cristiane Cardoso, había pasado por cosas semejantes a las que yo estaba pasando, ella también había tenido problemas con la timidez, y parecía saber todo lo que pasaba en mi mente y en mi corazón.
Algunos meses más tarde, acepté la invitación de mi prima para asistir a una reunión especial de Fin de Año, y vi que no tenía nada que ver con lo que yo oía hablar sobre esa iglesia. Las palabras del pastor tocaron fuerte en mi corazón, y entendí que estaba necesitando conocer a ese Dios vivo y verdadero del que, hasta entonces, ¡sólo oía hablar!
Oír la verdad me dolió, reconocer que mi religión y mis conocimientos bíblicos no me hacían mejor que nadie, y no cambiaban nada en mi vida, quebró mi orgullo. Tanto, que durante un mes no fui allá nuevamente. Durante ese tiempo no paré de pensar en el libro “Mejor que comprar zapatos”, Entonces, decidí ir a una reunión a la tarde.
Sonrío cuando pienso cómo Dios preparó las cosas tan bien. En un momento de la reunión, los obreros tomaron el libro para que los ofrendantes pudieran adquirirlo (había muy pocos), ¡mi corazón comenzó a latir deprisa por la enorme ansia que sentía por tenerlo! Tan pronto como el pastor llamó a los ofrendantes, yo corrí hasta el frente, agarré el libro y ¡lo leí en dos días! ¡A partir de ahí mi vida se transformó de adentro para afuera! Hoy sirvo al Dios vivo y verdadero en la Iglesia Universal, ¡un Dios capaz de quebrantar cualquier corazón!
Júlia Teca, Portugal
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