Blog Obispo Macedo | 16 de Junio de 2011 - 22:00


Perdón

Muchos no tienen la mínima idea de la importancia del perdón. Lo asocian a algo trivial que el tiempo puede desvanecer

Si fuera tan simple, con seguridad, el Señor Jesús no lo pondría como algo obligatorio (Mateo 6:14-15), ni hubiera dicho que se perdonara tantas veces como fuera necesario (Mateo 18:22).

El perdón es de Dios; el dolor y el resentimiento son del diablo.

El perdón salva, libera, cura, transforma, en fin, identifica a lo Divino.

El dolor o el resentimiento alimenta el odio, la ira, las peleas y, finalmente, mata. La falta de perdón significa condena.

El dolor es una semilla del infierno plantada en los corazones de aquellos que no tienen a Dios.

Mientras que el perdón ilumina, el dolor llena de tinieblas.

Y, si Dios que es el Justo Juez, perdona, ¿quién es el ser humano para no perdonar

Quien no perdona, no tiene salvación.

Quien muere sin perdonar a quienes lo ofendieron, se condena al lago de fuego y azufre por toda la eternidad.


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